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La Guardia Civil busca a una banda que ha desvalijado un centenar de chalés en el AljarafeAgentes de la Guardia Civil buscan desde hace semanas a una banda que ha desvalijado a decenas de chalés y casas en diferentes urbanizaciones y núcleos residenciales de diversos pueblos del Aljarafe, siempre con el mismo modus operandi. Diversas investigaciones de la policía judicial de la Benemérita se centran en estos momentos en la localización de este grupo de ladrones especializados que continúan casi de forma diaria con su actividad delictiva. Los robos se registran a diario y según los investigadores se trata de una banda formada por ciudadanos extranjeros, aunque también se unen ladrones locales «no muy expertos» que están aprovechando la actuación del grupo organizado. No existen datos oficiales de denuncias pero pueden ser hasta casi un centenar de viviendas las que han recibido la visita de estos cacos especializados en urbanizaciones. Se han contabilizado hasta tres robos en el mismo día por estos ladrones, con el mismo método, en núcleos residenciales contiguos y en el espacio de tan sólo una hora. Se trata de una organización muy preparada y entrenada para «robar» todos los objetos de valor de una casa aprovechando la ausencia de sus dueños, aunque ésta se produzca sólo por espacio de unos minutos. Las víctimas quedan asombradas al llegar a casa y contemplar cómo en tan poco tiempo le han ultrajado por completo su hogar. Vigilan a cada miembro de la casa, controlan sus horarios de entrada y salida y los coches, según fuentes de la investigación. Son pocos los vecinos que se han encontrado hasta ahora de frente o han visto a estos ladrones que no tienen escrúpulos en entrar en una casa con las claras y a plena luz del día, incluso a veces en presencia de los vecinos. Suelen espera que los dueños de la casa abandonen la vivienda durante unos instantes, por ejemplo se han dado casos del intervalo de comprar el pan o llevar a los niños al colegio para saltar la valla de la casa, forzar una ventana o una puerta y acceder al domicilio para desmantelar por completo la casa ante el asombro de los propietarios. Salir de la casa unos instantes y abandonar la urbanización y no cerrar todas las puertas y ventanas con sus rejas de protección es poner a prueba a estos «amigos de lo ajeno» y entrar de pleno en la ruleta de la suerte para que elijan ese chalé como objetivo fácil y vulnerable. Un fallo, un simple descuido de una ventana o puerta es suficiente para estos ladrones que suelen estar merodeando y al acecho entren en el chalé o casa. No tienen prisas estos ladrones en una sociedad «que marcha rápida», es sólo cuestión de esperar a un descuido para dar el «palo», porque disponen de todo el tiempo del mundo según relataba una víctima de uno de los robos. Tocan a la puerta del domicilio seleccionado de la urbanización para comprobar si hay alguien en el interior de la casa y sí le responden. Si es así, cambian el objetivo en ese momento, aunque si sale el vecino a la puerta para atender, «los ladrones» comprueban quienes son los inquilinos los ven de frente, controlan los coches del matrimonio, hijos y familiares además de otros residentes de la vivienda. Observan siempre si hay servicio de limpieza, jardineros, personal de mantenimiento para «controlar» los días y horas en que la vivienda se queda sola ante «el peligro». Es el momento, la hora cero, casi siempre de día, nunca de noche, a veces al atardecer pero hasta ahora nunca con las familias dentro de la casa. No suelen fallar, son efectivos. Entre las diez de la mañana y la una de la tarde y entre las cinco y las ocho, es el periodo de mayor riesgo para el robo. Es cuando no hay nadie en la casa, son las horas «negras» porque los inquilinos se encuentran en el trabajo o fuera del domicilio durante varias horas. No es un azar que este tipo de bandas elija zonas como el Aljarafe, áreas residenciales de escasa densidad con un modelo de vida uniforme, familias que salen por la mañana y vuelven por la tarde al hogar. En un segundo, saltan la valla y ya están dentro de la parcela de la casa, o entrada de la vivienda, uno de ellos siempre se queda en el exterior en labores de vigilancia, controlando la llegada del coche familiar o de los vecinos. Buscan para acceder a la vivienda una ventana de cristales mal cerrada y sin rejas, o bien fuerzan una cerradura de una puerta a plena luz del día. Entran un par de ladrones en el interior de la casa mientras el tercero avisa probablemente con un teléfono móvil u otro sistema de intercomunicaciones al situado en el exterior. En una calle adyacente, o en la puerta del mismo domicilio de la casa, con la apariencia y aspecto de operarios, el vigía prepara el coche para emprender la huida tras el robo. Una vez forzado algún acceso y ya en el domicilio, el lugar de visita obligada para estos y otros ladrones siempre es el dormitorio principal donde buscan las joyas en los armarios en los joyeros y todos los objetos de valor que estén al alcance, desde cámaras DVD hasta el dinero. Buscan también de paso la «posible caja fuerte o de caudales» de la casa para reventarla como plato fuerte y preferido. Es sólo cuestión de unos minutos si la encuentran. Miran en cajones de las cómodas, mesas de noches, cajoneras y entran en otros dormitorios si les queda tiempo y hasta en el despacho o cuarto de baño para dar una pasada final, por si se les ha «olvidado algo». Van seleccionando y robando una interminable lista de objetos de valor, como si fuera una lista de bodas. No les interesa la plata, ni como a los clásicos la tele o el ordenador, sí el portátil, un móvil y todos aparatos digitales fáciles de transportar. Lo tienen calculado, en menos de un cuarto de hora, han hecho «la mudanza del domicilio»: han entrado, han registrado la vivienda de forma «cuidadosa», y han abierto varias puertas y ventanas de la casa para emprender la huida cuando sea necesario. En ocasiones han llegado a efectuar varios robos en una misma vivienda, así lo ha denunciado una vecina de Espartinas, que ha sufrido en el plazo de pocas semanas hasta tres robos diferentes. Ésta es una de las localidades donde con más énfasis se ha empleado la banda que ha actuado también en Mairena, Sanlúcar la Mayor, Espartinas, Tomares, Gines, Umbrete, Coria del Río, Gelves, Bollullos de la Mitación, Umbrete, Almensilla y Valencina. El perro como medida de seguridad no ha sido problema para los ladrones en algunos domicilios. Los vecinos de casas colindantes a la robada no se percatan del suceso. Son expertos y todo indica que se trata de una misma banda organizada por su forma de actuar. Hacen pocos ruidos, no dejan huellas, emplean guantes y son «muy cuidadosos» en sus acciones. Patrullas de la Guardia Civil y de las distintas policías locales efectuaban ayer distintos controles en la comarca a la búsqueda de los integrantes de la banda. En los últimos dos años, la Guardia Civil ha detenido a varias bandas especializadas en este tipo de robos, una de ellas fue localizada hace más de un año en Mairena, mientras que el pasado año la localización de un coche robado lograba la detención de un grupo similar. Asimismo, varios grupos de ciudadanos rumanos fueron detenidos «in fraganti» cuando robaban en domicilios de Puebla del Río, Coria y Castilleja de la Puebla. Por el momento no se han practicado detenciones en relación a la última oleada de robos. La mayoría de los chalés robados no disponían de alarmas, ni de otro sistema de seguridad. No resulta extraño que desde hace días las empresas especializadas estén «barriendo» también la comarca en busca de nuevos clientes. Los juzgados de la zona del Aljarafe están recibiendo denuncias masivas como consecuencia de los robos en domicilios. Estas denuncias son por el momento archivadas directamente al no constar la autoría de los hechos. Una vez se practiquen las detenciones y se atribuya la autoría de los delitos podrán ser tramitadas judicialmente. 12/01/2005 08:07 Comentarios » Ir a formulario
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